El poder de los ciudadanos 

Creo que no está claro cuál es el rol del ciudadano en la sociedad y la política...
tampoco cuál es el rol del sector público y del sector privado.

     Hemos pasado una época reciente donde demolimos el Estado y vimos sus consecuencias...
Pero antes también vimos, la ineficiencia de las estructuras del Estado que "justificaron” su privatización.
     Hoy, entendemos que el Estado y no el Mercado, debe ser quien define el marco estratégico, para un mejor desarrollo de la 
comunidad, pero en contrapartida aún no lo jerarquizamos para semejante responsabilidad. Qué rol debe cumplir el Estado, y 
¿Qué le corresponde al sector privado?. ¿Cómo garantizar la eficiencia del sector público, y sus sistemas de contralor ?. 
     No resultaron eficaces los entes autárquicos, ya que se fueron corrompiendo y no dan respuestas ágiles a los consumidores, 
en funciones tan estratégicas para la sociedad.  
     Antes que analizar por que tenemos instituciones públicas ineficientes, preferimos construir al lado otras privadas que 
resuelvan lo mismo. Es así que vemos seguridad privada, clínicas médicas, prepagas, institutos educativos, barrios privados, etc.
No vemos a los integrantes satisfechos con sus propias estructuras, pero tampoco hay un cuestionamiento de la mayoría de la 
sociedad en este sentido. La problemática la simplificamos a un presupuesto insuficiente. ¿ Pero es sólo cuestión de dinero ?
Y es así que los ciudadanos bancamos dos estructuras a la vez. ( la pública y la privada simultáneamente). Es decir nos sobra 
dinero... Este tema también desnuda la falta de políticas de Estado que tenemos en diferentes áreas como Salud, Educación, 
Seguridad, Cultura, Economía, Esparcimiento, etc. Pero ¿ cómo definir políticas de Estado, si primero no tenemos acordadas, 
en cada comunidad, políticas institucionales ?  Las instituciones intermedias se encuentran debilitadas, con baja participación 
ciudadana, y desgastadas por la falta de respeto institucional de nuestros gobernantes, ya que frecuentemente se preocupan 
por debilitarlas (para no comprometer su poder). También es cierto que, los ciudadanos mostramos mejor desarrollo individual 
que colectivo. Nos cuesta el pensamiento social. Este aflora, mediáticamente, frente a grandes tragedias, y luego se diluye 
paulatinamente, pero no se refleja en las cuestiones cotidianas.
     Además tampoco exigimos siempre el cumplimiento de la ley, sino cuando la injusticia nos afecta en forma directa.  
Cada ciudadano, debería participar en alguna institución intermedia, para ejercitar su pensamiento democrático, respetando los 
propios acuerdos, para luego, en encuentros inter-institucionales, ponerlos a  consideración y aceptar la prioridad que la comunidad 
le otorga en esta instancia. Precisamos una articulación entre instituciones públicas y privadas, para compartir las dificultades, 
optimizar recursos y evitar duplicar los esfuerzos habiendo tantas necesidades.
     Más allá que los gobernantes son genuinos (elegidos por la mayoría), no quiere decir que los ciudadanos se deban involucrar 
solamente para las elecciones. Es importante que cada uno alinée sus esfuerzos a la política establecida y saber hacia dónde 
vamos.  No deberíamos ser espectadores a la hora de la toma de decisiones que nos atañen. Sin embargo, muchas veces los 
gobernantes, en lugar de posibilitar y alentar la participación institucional que enriquece el espíritu democrático, prefieren tomar 
decisiones asesorados por sus amigos, y echan por tierra los trabajosos acuerdos institucionales obtenidos.
     Lo difícil de entender es que, mientras los gobernantes se suceden, los ciudadanos permanecemos...  y finalmente dejamos 
que la autoridad de turno sea el que imponga el proyecto... y entonces, los  ciudadanos vamos 4 años para el norte, 4 años para 
el sur, 4 años para el este, esc., borrando con el  codo la gestión anterior... Somos incapaces de reflexionar y capitalizar nuestra 
propia historia. 
     La responsabilidad es compartida. Me parece que para mejorar nuestra calidad de vida, debemos estar dispuestos 
a elevar el compromiso e involucranos más.
     Finalmente creo que lo primero que debemos debatir es: ¿Qué filosofía adopto para madurar y evolucionar  en sociedad ? 
¿Hago mi ejercicio institucional ?  ¿ O seguimos esperando a que lo resuelvan por decreto ?
                                                                                por Diego Juan Pérez
                                            Presidente de la Cámara de Comercio de El Calafate, 1998-2002.